Nuestro Malbec


A simple vista nuestro Malbec presenta un color rojo profundo, rubí intenso con matices violáceos o     azulados que puede llegar a parecer casi negro.
Nuestros vinos Malbec son cálidos, suaves y con taninos dulces muy agradables.     A la boca pueden apreciarse sabores a mermelada de ciruela, dulce de guinda, chocolate, frutas secas,     vainilla y gustos balsámicos.

Maridajes:
    El Malbec es ideal para acompañar:
    
  • Carnes rojas;
  • Quesos duros;
  • Pastas con salsa de tomate;
  • Carnes a la parrilla.
    La temperatura de servicio de un Malbec, la cual le permite al vino exponerse delante de nosotros destacando sus aromas y sabores, ronda entre los 16º a 18º, para un vino joven y entre los 18º-20º, para un vino de guarda. Para un Malbec de guarda recomendamos usar decantador, más o menos una hora antes de beberlo.
Nuestro Malbec

MALBEC... original tinta negra

De tierras lejanas
Existe más de una versión sobre la historia del Malbec, aunque todas coinciden en que tuvo su origen en Francia, en la zona de Burdeos, cuna de los grandes “vinos rojos”. Allí la variedad recibe el nombre con el que luego arribó a nuestro país, y, junto al Cabernet Sauvignon y el Merlot, integra el grupo de los vinos del Medoc. En la región francesa de Turena, es conocido como Cot, y en Cahors se lo denomina Auxerrois. De estas tierras son los famosos “vinos negros”, bautizados así por la generosidad de su color: rojos intensos, púrpuras, violetas exuberantes, vinos que también se caracterizan por su estructura tánica y corpulencia. Hay quienes afirman que el nombre “Malbec” proviene del apellido de un viticultor húngaro, quien difundió el cepaje en Francia y, desde allí, hacia otras regiones europeas. A nuestras latitudes llegó a mediados del siglo XIX, de la mano del agrónomo francés Michel Aime Pouget, que junto a otros inmigrantes europeos fundaron la vitivinicultura argentina con las variedades que traían de sus países natales. En estas épocas iniciales de la actividad, los viticultores reunieron diferentes cepajes bajo el nombre genérico de “uva francesa”. Más tarde, cuando comenzaron a diferenciarse algunas variedades, esta apelación quedó sólo para el Malbec. Otra versión asegura que esta uva fue traída desde Chile, adaptándose de manera notable a las condiciones agroecológicas pedemontanas. Más allá de las muchas voces que narran su historia, lo cierto es que la cepa de los “vinos negros” encontró en la región de Cuyo los terruños ideales para expresar sus mejores cualidades, superando incluso a sus parientes europeos, y presentándose ante el mundo como el cepaje argentino por excelencia.
Malbec: un vino único
Por la singularidad y cualidades que alcanza en nuestros suelos, el Malbec es la variedad emblemática de nuestro país; referente importante de los vinos argentinos a nivel internacional. Cepaje versátil, con el cual es posible elaborar vinos jóvenes, rosados, espumantes y también ejemplares aptos para prolongadas guardas. En su color se destaca el rojo intenso, los matices violáceos y azulados, especialmente cuando es joven. Para reconocerlo por sus aromas habrá que recordar el olor de las ciruelas muy maduras o de las mermeladas de mora o guinda. En la boca, el vino se expresará en todo su esplendor; si es joven, apenas una agradable aspereza impresionará el paladar; si ya tiene algunos años, será un vino maduro, de gran complejidad. Su romance con la madera le aportará aromas y gustos a chocolate, vainilla, cuero y café. Otras pistas para reconocer un Malbec: es un tinto generoso, equilibrado y apasionado a la vez, decididamente nuestro y para el mundo. Es tiempo de descubrirlo y comprobarlo personalmente.
Fuente: FONDO VITIVINICOLA MENDOZA